
Hace dos días atrás me pasó algo muy extraño y a la vez un poco paranoide de mi parte la verdad. Resulta que me estaba tomando un Frapuccino en el Starbucks (omitiré el lugar exacto porque si)… Ya con el líquido helado en la mano, subo al segundo piso, busco de inmediato una mesa para dos personas, que esté en un rincón y ojalá con el enchufe lo más cerca posible –siempre procuro cuando voy a escribir fuera andar con la batería
full- en caso de emergencias. Me instalo, tomo un par de sorbos, abro mi mochila y saco
Nieve de Orhan Pamuk, leo dos capítulos para no sentirme con cargo de conciencia…Y bueno!, ya es hora de terminar mi post y subirlo
ASAP. Agarro mi notebook, lo pongo en la mesa y comienzo a escribir las últimas palabras. En eso, cuando estaba
100% inspired, llega un tipo gigante, se sienta en la mesa en frente mío, saca su computador
HP, mientras come un sándwich vegetariano con una gula horrorosa que obliga a tomar mi atención… Filo, cuando logro retomar la escritura. Suena su
Iphone y comienza hablar
out of loud, sin ningún tapujo. Me imaginé por un momento en una mezquita (como en las películas), porque el tipo gritaba en su árabe como si estuviera rogando en plena oración. Pasa un tiempo corto y llega otro tipo con un bolso negro de forma cilíndrica enorme, claramente se conocían y comienzan en su idioma como si ambos sufrieran de hipoacusia, gesticulaban con los brazos (estaban ambos de pies), faltaba poco según mi impresión de llegar a los golpes.
¡Qué onda como se expresan estos tipos!Admito mi miedo y más aún de ver cómo las demás personas comenzaban a irse con el tremendo signo de interrogación en sus cabezas. No sé porqué quise quedarme ahí, la cosa es que entre miedo y lata de irme comienzo a “tratar” de escribir.
Estos tipos se callan, se abrazan y piden Té…
Quién entiende??!!!
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