martes, 25 de enero de 2011

Confianza.

Cuando uno piensa en construir una casa, un edificio o el simple hecho de proyectar tu futuro, como sería el caso del matrimonio, la idea que es para toda la vida. Uno invierte la vida, los afectos y tus sueños para que duren “eternamente”. Uno no construye una casa para pensar cuándo se va a caer al suelo o cuando demolerla. Lo mismo pasa con una relación. Da lo mismo el nombre que se le adjunte: salir, andar, pololear. El hecho de estar con alguien ya implica un cierto respeto hacia el otro y en base a respeto se va afianzando la unión, se van enterrando esos pilares para el gran edificio, sólido sobre roca como resultado final. Si lograste ese respeto lo demás vendrá por añadidura, del resto se encargará la complicidad que lograste con “esa” persona. 












Créditos cuadro: Espuma de amor. www.artelista.com

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